Se vino la navidad tenemos que correr

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Se vino la navidad tenemos que correr

Causa impresión, no sé si grata o ingrata, la gran celeridad con la cual, en los últimos días, se ha trabajado en el Congreso de la República, en la búsqueda del trámite de distintos proyectos, algunos de ellos de gran impacto Nacional. Por normatividad vigente, las sesiones del Congreso en el segundo semestre deben realizarse entre el 20 de julio y el 16 de diciembre.

Esto me da para analizar varias posibilidades, la primera es que los proyectos presentados por el gobierno y los mismos congresistas han estado tan impecablemente presentados que sobre ellos hay completa claridad y son tan convenientes para el país que su debate es muy fácil y la aprobación es solo cuestión de trámite (situación a años luz de nuestra realidad).

Una segunda es que las discusiones y los consensos se han dado por fuera de las sesiones, de tal manera que al momento del debate ya se han consolidado los acuerdos que permiten un rápido análisis de las propuestas y con ello su aprobación en tiempo record.

La tercera es que se avecinan las fiestas navideñas y acorde con el espíritu que nos invade en esta época, puede más el gusto por estar con la familia y los allegados que la necesidad de un análisis concienzudo de todos los documentos que se presentan para discusión y aprobación o rechazo.

Creo no estar lejos de la realidad cuando digo que la segunda y la tercera son las causas de la celeridad que han demostrado los padres de la patria por estos días. Tal vez, de manera más clara y evidente la segunda que la tercera.

Y aquí hago mención a esos acuerdos y compromisos que se adquieren gracias al lobby, las presiones políticas de quienes de alguna manera pueden ejercer poder y aquellos que por distintos motivos pueden cobrar favores a quienes hoy deciden el destino legislativo del país.

En tan solo un día, la reforma tributaria, la que puede ser considerada como el proyecto más álgido y sobre el cual hay muchos intereses tanto empresariales como políticos, fue aprobada por las comisiones terceras, tanto de Cámara como de Senado, en sesión conjunta.

Es evidente que el lobby hecho por empresarios de algunos sectores trajo felices consecuencias para ellos. Los productores de bebidas azucaradas, tal como lo habían hecho meses atrás, lograron eliminar de la reforma el impuesto que gravaba sus productos; los constructores también han logrado dilatar la aplicación del IVA para vivienda que supere los ochocientos millones de pesos; en los cigarrillos se logró la gradualidad en la aplicación del aumento del gravamen que los cobija.

Y el pueblo, el que tiene que sufrir las consecuencias, es el que menos velas ha tenido en el entierro. IVA al 19%, gravámenes al uso de datos en los celulares, son propuestas que están en la reforma que la próxima semana será analizada en el Congreso.

No quiero decir con todo lo anterior que no comparto la reforma, creo firmemente que es una necesidad en la misma medida en que logre su objetivo, unifique los criterios de imposición tributaria y ajuste las finanzas de la nación. Lo que me parece inaudito es que la presión de grupos políticos y económicos generé los desajustes que estamos a punto de ver consolidados.

Pero, así funciona nuestro sistema, esas son las condiciones en las cuales se maneja la política y el destino de nuestro país, ya no debería sorprendernos, pero eso es y por lo pronto no es mucho lo que podemos hacer.


Omar Alonso Patiño CPor: Omar Alonso Patiño C.